La teoría de la aerodinámica es muy clara en decir: Los abejorros no pueden volar.

Se debe al tamaño, peso, y la forma del cuerpo del abejorro no está en igualdad a las proporciones al tamaño de sus alas, lo que aerodinámicamente hace imposible que pueda volar.

los cientificos dicen que no puede ocurrir

El abejorro es demasiado pesado, ancho y largo para volar con alas tan pequeñas. Sin embargo este por increíble que parezca, vuela. Dios lo creó al abejorro y le enseño a volar, obviamente que el abejorro no le preguntó a Dios sobre el problema de la aerodinámica; este simplemente voló. Tampoco le preguntó a Dios si sabía lo que estaba haciendo. No!! Este simplemente voló. No se cuestionó, ni se preguntó si Dios lo amaba, al darle esas alas tan pequeñas. El simplemente voló.

Cuando Dios nos creó, nos equipó para la vida que tenemos por delante., y los planes que tiene para nuestra vida, y el permanece con nosotros para siempre para cumplirlos. De la misma manera que los escarabajos pueden volar sin estar probado científicamente para que lo puedan hacer, el ser humano llega a la conclusión que aunque no se pueda probar científicamente, no quiere decir que no sea posible, y así podemos decir también de la existencia de Dios. Aunque no podamos verle con nuestros ojos físicos, podemos verle con los ojos de la fe.

La fe es verdaderamente la sustancia necesaria para ver las cosas que no se ven. A veces, la vida es inexplicable y sucede lo imposible; llevándonos a pensar en que “el hecho de que no entendamos cómo se hace algo, no significa que el Dios Todo Poderoso no pueda hacerlo.