Nunca digas “lo que está perdido, perdido está” Es mucho más constructivo que pienses y digas que lo que está perdido, tú lo puedes encontrar; y lo que esta caído tú lo puedes levantar.
Y esto, tanto en ti como en los demás:
En ti, pues hallarás en tú vida buenas costumbres perdidas, úsenos hábitos olvidados, santos propósitos descuidados, resoluciones no cumplidas; todo eso puedes y debes recordarlo, encontrarlo, cumplirlo;
En los demás , porque también en ellos podrás notar descuidos, hijos no tanto de la mala voluntad, cuanto de la humana debilidad, y tú puedes y debes ayudarles a su mejoramiento.
Aunque todo esto deberás hacerlo: en los demás, con tacto y caridad, y en ti con firmeza y con constancia.
Desesperar de la bondad de Dios puede ser el mayor pecado que cometemos y, si esperas en Dios con sinceridad, todo puede llegar a conseguirse. “no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno de estos pequeños” (Mateos 18:14). “El hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10)