El evangelio no es una doctrina, y mucho menos una ideología, es un mensaje; proclama que Dios viene a nuestro encuentro por medio de Jesucristo. ¡Este es su objetivo! El Evangelio no sólo tiene que ver con la relación nueva y definitiva que se establece entre Dios y el creyente, sino también con las nuevas relaciones entre creyentes, relaciones de fraternidad y amor.

Para ser cristiano uno necesita recibir el mensaje del Evangelio. Es preciso reconocerse perdido ante Dios y depositar su confianza en Jesús, el Salvador. La fe personal en el Señor Jesús establece una relación viva entre Dios y nosotros: entonces Dios nos llena con su paz. Cuando leemos la Biblia, el Señor nos habla de forma misteriosa pero muy real.

Los evangelios están llenos de testimonios sobre la vida, la muerte y la resurrección de Cristo. Leyendo estos con fe aprendemos a conocer a Jesús y sus enseñanzas. Este conocimiento no es teórico, sino muy real, dinámico, porque Jesús está vivo y se revela todo el que deposita su confianza en Él.

Una vez que hayamos acudido al Señor, perseveremos en la lectura de la Biblia y en la oración. Esta lectura nos llenará de paz y fortalecerá nuestra fe. Necesitamos esta fuerza para seguir a Jesús y ser sus discípulos. Para ser guiados en este nuevo camino, la lectura de las epístolas del Nuevo Testamento será una preciosa ayuda.

“Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escritura; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día conforme a las escrituras”

1 Corintios 15:3- 4