“En otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” Efesios 5:1 y 2

La relación indestructible de hijos de Dios. Dios no ofrece la vida eterna a los hombres con la condición de que perseveren sin flaquear, o que hagan esto o aquello, pues sabe que somos incapaces de hacer lo que Él mandó, que todos los esfuerzos de un hombre pecador no harían de Él un hijo de Dios. Es imposible que alguien se comporte como un hijo primero no tiene la certeza de la relación que existe entre él y su padre.

Algunos no enseñan que es imposible que el creyente pierda la vida eterna, para así estimular a los cristianos a ser obedientes. Se cree que esta intención es excelente, pero es una aberración pensar que se llegue a la obediencia sembrando dudas sobre la realidad de la posición firme e inalterable de hijos de Dios que corresponde a aquellos que creen en el nombre del Hijo de Dios. ¿Cómo se podría esperar obediencia filial de parte de un hijo que piensa que su padre podría rechazarle?

Lo contrario es cierto cuando más seguros estemos de que Dios nos adoptó como hijos, que hizo de nosotros sus herederos, que Él mismo se encargo de llevar a cabo y de conservar perfectamente nuestra salvación, tanto más lo amaremos, le manifestaremos nuestro agradecimiento y nos esforzaremos en serle obediente en todo. Su amor nos es propuesto como ejemplo, y precisamente porque somos sus “hijos amados”, se nos exhorta a ser sus imitadores. “nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero” (1Juan 4:19)