En un día como hoy hace más de dos mil años, Jesús inicia su travesía entrando en Jerusalén para darse a sí mismo para morir por nosotros en la cruz. Es por ello que en estos días que conocemos como “Semana Santa” se recuerda la vida, pasión y muerte del Señor en la cruz; pero también debemos de reseñar y destacar que el Señor resucitó para mostrar que él venció la muerte y que vivo está a la diestra de Dios Padre de donde ha de venir para juzgar a vivos y muertos, y que mientras tanto el hombre tiene la oportunidad de reconocer este hecho que no fue tan sólo histórico sino también tiene una lectura espiritual por la que el hombre haya la salvación por creer que Jesucristo es el hijo de Dios que vino por amor por a uno mismo para que pudiera obtener la verdadera vida en la que consiste vivir para glorificarlo a Dios.

En nuestros días, más allá de esta realidad de recordar este acontecimiento, se agrega a esta fuente de revelación de Dios que es la Biblia: imágenes que representa el escenario del Señor en sus últimos días, creando así un fuerte sentimiento de admiración a este fervor religioso que presenta las personas que siguen este espectáculo. Pero se podría formular con las siguientes preguntas ¿No existe el peligro de deformar la realidad? ¿Es por acaso el deseo de Dios que la persona exprese así el amor a Él? ¿Será que el Señor espera y desea que el que cree en su nombre, responda de esta manera a Él?

Más bien cada uno debería razonar las siguientes preguntas ¿Qué eco tiene en mi corazón la vida, el sufrimiento, el rechazo, la muerte sangrienta en la cruz y la resurrección del Hijo de Dios? ¿Es para usted un solo espectáculo que se olvidará pronto? Si es así no tendrá ningún efecto perdurable en sentirse perdonado por la sangre que Cristo derramó en la cruz.

Esta semana es para que consideres que Cristo vino para que reconozcas este acto de amor por ti, creas que Él es tu único salvador y aceptes su perdón por la fe, y recibas la vida eterna con Cristo resucitado.